1 de julio de 1978
Toma posesión de la presidencia el general Fernando Romeo Lucas García

El binomio presidencial: Francisco Villagrán Kramer y Fernando Romeo Lucas García
Fotografía tomada de The Bulletin, Oregon
El 1 de julio es una fecha en que han ocurrido numerosos eventos trascendentales para Guatemala.  Por ejemplo, en 1823, las repúblicas centroamericanas se separaron del fracasado Imperio Mexicano de Agustín de iturbide, en 1944 renunció a la presidencia el general Jorge Ubico Castañeda y en 1966 tomó posesión el presidente Julio César Méndez Montenegro.
El general Lucas García tenía el perfil perfecto para ser el presidente de Guatemala en la década de 1970: de una familia acaudalada con grandes extensiones de terreno en San Juan Chamelco, y miembro de los más altos círculos del Ejército, era el candidato preferido de las élites y del gobierno estadounidense de Jimmy Carter.  Había sido Ministro de la Defensa durante el régimen del general Kjell Eugenio Laugerud García y director de la Franja Transversal del Norte durante el año anterior a la elección presidencial; el nuevo presidente guatemalteco fue electo en una reñida elección contra el ex presidente de facto Enrique Peralta Azurdia y llegó al poder bajo fuertes señalamientos de fraude electoral.

Pero no recibió un país tranquilo y dócil; por el contrario, la región centroamericana se encontraba en plena efervescencia: con países recuperándose de terribles terremotos, como Nicaragua y la propia Guatemala, y con guerras civiles entre guerrillas marxistas asesoradas por Fidel Castro y gobiernos militares al servicio de transnacionales estadounidenses el área era un polvorín.  De hecho, Lucas García contrajo matrimonio poco después de tomar posesión, pero lo mantuvo en secreto para evitar ataques contra su nueva esposa.

Pocos días antes de la toma de posesión había ocurrido la masacre de Panzós, cuando campesinos y residentes del área este de Alta Verapaz y del municipio de El Estor en Izabal realizaban una protesta contra los abusos de los terratenientes locales y de la transnacional canadiense propietaria de EXMIBAL, la minera de níquel que el gobierno de Carlos Arana Osorio había autorizado a funcionar en El Estor, a pesar de la oposición de grupos académicos del país.  Y por si eso fuera poco, pocas semanas después del inicio del gobierno luquista se produjo una protesta masiva contra el alza al pasaje del transporte urbano de 5 a diez centavos.  El gobierno tuvo que dar marcha atrás al incremento, tomado por sorpresa por la organización de las organizaciones civiles, sindicales y universitarias.  Y que triunfara la Revolución Sandinista en Nicaragua no hizo que la situación mejorara para el gobierno guatemalteco.
Pero el gobierno de Lucas no se quedó de brazos cruzados:  comprendiendo que el Partido Guatemalteco del Trabajo era el que había organizado a los líderes populares y juventudes y autoridades universitarias, emprendió una contraofensiva de terror contra dichas agrupaciones: los secuestros y asesinatos de líderes izquierdistas identificados con la guerrilla y los ataques violentos de grupos paramilitares se incrementaron y la ofensiva en contra de las columnas guerrilleras se hizo más fuerte, especialmente en El Quiché, en donde existían grandes reservas petroleras en las que tenían grandes inversiones Arana Osorio, Laugerud García y el propio Lucas García.

Para 1981, después de que el régimen totalitario de la Argentina ayudara con un software wue detectaba usos anormales de agua en las casas de la ciudad, el Ejército destruyó los reductos guerrilleros en donde se tenían buzones y pertrechos de guerra que los insurgentes tenían almacenados para realizar una ofensiva en la ciudad.  Ya antes había dejado claro que no toleraría ninguna oposición cuando incendió las instalaciones de la Embajada de España luego de una toma de rehenes por grupos campesinos y universitarios en enero de 1980, y cuando realizó un mitín en septiembre de ese mismo año en el Parque Central, a pesar de que apenas unos días antes la guerrilla urbana había realizado un atentado dinamitero de grandes dimensiones en el mismo lugar.

Fue, indudablemente, la época más dura de la Guerra Civil en Guatemala.