​​​20 de agosto de 1922
​estudiantes de la Escuelas Facultativas establecen la Univesidad Popular

Estudiantes universitarios de la Generación del 20 que colaboraron con la Universidad Popular
Imagen tomada Wikimedia Commons
Para muchos guatemaltecos que vivieron entre 1950 y 1990, la Universidad Popular (o "UP" como se le dice coloquialmente) era sinónimo de teatro de calidad en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala. Las obras de Hugo Carrillo o Miguel Angel Asturias eran presentadas por el grupo de teatro de la UP ante un público que gozaba de las críticas que se hacían al gobierno de turno.  Pero la UP es mucho más que el teatro: fundada en 1922, durante el gobierno de facto del general José María Orellana, fue la primera institución educativa que se preocupó por educar a los obreros mestizos de la Ciudad de Guatemala.
Las élites siempre habían contado con una educación de alto nivel: durante los regímenes conservadores, la educación fue otorgada a la Iglesia Católica por medio del Concordato entre Guatemala y la Santa Sede de 1852, y mientras los niños de las parroquias recibían doctrina semanalmente, los hijos de las familias pudientes se educaban en el prestigio Colegio de San José de los Infantes (a cargo de la Catedral Metropolitana) o en el no menos renombrado Colegio y Seminario Tridentino de Nuestra Señora de la Asunción (a cargo de los sacerdotes jesuitas).  Y los graduados de esas instituciones continuaban sus estudios en la Pontificia Universidad de San Carlos de Borromeo, cuyo rector era el marqués y obispo Juan José de Aycinena y Piñol.  Toda la educación era de orientación católica y los estudiantes no llegaban a cien entre todos los establecimientos.  En cuando a las damas, las pocas que se educaban lo hacían en colegios de monjas.

Tras la revolución liberal de 1871, hubo algunos cambios: la Pontificia Univesidad fue clausurada, y en su lugar se establecieron las Escuelas Facultativas.  Solamente había dos: la Escuela de Derecho y Notariado y la Escuela de Medicina y Farmacia; por su parte, el colegio tridentino fue cerrado y en su lugar se estableció el Instituto Nacional Central para Varones Luego se formó el Instituto Normal Central para Señoritas, que coloquialmente se conoció como Instituto Belén, en donde las señoritas de sociedad estudiaban para ser maestras; de hecho, la "Niña de Guatemala", María García Granados y Saborío -quien era hija del expresidente Miguel García Granados- fue alumna de ese prestigioso establecimiento.
Nuevamente, los estudiantes que tenían acceso a las prestigiosas instituciones educativas no llegaban ni a a la centena, quedando mucho por hacer para educar al resto de la población.  Sin embargo, tras expulsar a las órdenes religiosas y prohibir la educación católica, el gobierno de Justo Rufino Barrios se vio obligado a establecer la primaria obligatoria laica, para suplir el vacío creado por sus disposiciones anticlericales.  La educación no llenó los objetivos, pero al menos se intentó llevar educación a la población indígena; muchas veces los maestros no conocían el lenguaje de los indígenas que tenían que educar y estos no sabían español, por lo que las escuelas funcionaban más como guarderías que otra cosa.

Sin embargo, los intentos por mejorar la educación mejoraron considerablemente durante el gobierno del general José María Reina Barrios pues el alza del precio del café llevó al país a una bonanza sin precedentes.  De hecho, se derogó el Reglamento de Jornaleros que obligaba a los indígenas a trabajar en las fincas cafetaleras y se creó el Instituto Agrícola de Indígenas, en donde se educaron a los becarios más inteligentes de cada uno de los municipios del país.
Desafortunadamente, el colapso del precio del café en 1897 hizo que el régimen de Reina Barrios se desmoronara como un castillo de naipes, y su sucesor, el licenciado Manuel Estrada Cabrera, tuvo que enfocarse en la recuperación económica antes que en la educación. Tras su caída en 1920, la educación de los obreros e indígenas seguía en niveles mínimos, con más de un 90% de analfabetismo, lo que hizo que el gobierno de José María Orellana impulsara la educación y solicitar a los estudiantes de las Escuelas Facultativas que impartieran clases gratuitamente; así nació la Universidad Popular en 1922.

Este proyecto se mantuvo con el espíritu original hasta que el presidente Jorge Ubico la canceló en 1932, pues nuevamente el gobierno guatemalteco tenía que enfocarse en la recuperación económica tras la desastrosa Gran Depresión que se inició tras la quiebra de la Bolsa de Valores de Nueva York en 1929.